La ciberseguridad en los servicios de streaming

Con la pandemia del COVID-19, la expresión “hogar, dulce hogar” ha adquirido un nuevo significado. Eso se debe a que, para millones de personas, quedarse en casa es la nueva realidad, ya que todo el mundo comparte una misma situación. A raíz de ello, nos encontramos aprendiendo una nueva forma de trabajar y relacionarnos con los amigos. Todo, casi siempre, gracias al streaming.

Streaming es una tecnología de transmisión de datos prácticamente en tiempo real que nos da la capacidad de consumir archivos multimedia cuando y donde queramos. En otras palabras: este es el concepto detrás de YouTube, su aplicación de Música y la mayoría de sus llamadas de audio y vídeo transmitidas a través de la Web, incluyendo las videoconferencias en el trabajo.

Con la cuarentena, todos nos encontramos utilizando servicios basados en esta plataforma, olvidando que el streaming puede llegar a generar importantes problemas relacionados con la seguridad cibernética. Si bien la mayoría de las herramientas son extremadamente fiables, la transmisión de datos a través de Internet debe realizarse con cuidado, garantizando que todas las condiciones de protección sean realmente las adecuadas.

¿Pero por qué es este un tema aún más relevante ahora? Básicamente por dos razones: la primera es que el avance de las prácticas de Home Office ha hecho que muchas personas compartan sus conexiones y dispositivos para el trabajo y el entretenimiento. La segunda razón es que, con el aumento del consumo de servicios de streaming, es de esperar que las amenazas y los ataques maliciosos se multipliquen rápidamente.

Para las empresas, este escenario significa que la información confidencial sobre sus operaciones puede estar en grave riesgo. Imagine, por ejemplo, que los empleados de su empresa  utilicen el mismo dispositivo para acceder a datos empresariales importantes y realizar video llamadas personales y profesionales en una aplicación plagada de fallas de seguridad. Si llegaran a hackear la aplicación de streaming, no es difícil entender los problemas que podría tener la organización, ¿verdad?

Por extrema que parezca la situación anterior, el hecho es que el hacking de aplicaciones no es la mayor amenaza que considerar. De hecho, los grandes riesgos son el robo de contraseñas a través de prácticas de phishing y la contaminación de dispositivos por algún tipo de agente malicioso, como malware y ransomwares, que permiten el secuestro o la inutilización de archivos dentro de las redes.

Según encuestas nacionales e internacionales, el robo de contraseñas en sitios de entretenimiento y la clonación de aplicaciones de mensajería se señalan como dos tendencias que se espera que crezcan sustancialmente a lo largo de 2020 y en los próximos años. Las contraseñas robadas se venden en los mercados ilegales, lo representa un buen negocio entre los ciberdelincuentes.

Estas amenazas deben estar en la parte superior de la lista de prioridades de los líderes empresariales y de TI al tratarse de streaming. Y no solo en cuestión de contraseñas, sino principalmente porque las aplicaciones pirateadas de películas y streaming de música pueden ser una puerta de enlace amplia e integral a las amenazas a las redes virtuales, incluidos los datos en la nube.

La mitigación de estas amenazas requiere un trabajo coordinado, la integración de la comunicación, el desarrollo de políticas más enérgicas y el uso de tecnología de vanguardia. Uno debe ser capaz de mostrarle a los empleados que incluso en casa deben trabajar para mantener los datos seguros, adoptando un enfoque escéptico y cauteloso para evitar la contaminación mediante phishing, que no son más que enlaces maliciosos y falsos enviados por correo electrónico, redes sociales, WhatsApp, etc. Es importante instituir políticas que redoblen las responsabilidades propias.

Estimamos que aproximadamente el 40% de las empresas brasileñas todavía no cuentan con políticas de ciberseguridad establecidas o no han informado a sus empleados de su existencia. Y es momento de revertir este escenario. Por lo tanto, no podemos perder más tiempo en seleccionar y utilizar las tecnologías de protección adecuadas. Hoy en día, ya existen varias soluciones de última generación, capaces de filtrar y definir a qué puede acceder cada dispositivo y a qué, e identificar amenazas potenciales en la web. El COVID-19 ha acelerado los debates sobre la protección y la seguridad digital, lo que ha llevado a varias empresas a utilizar nuevos sistemas de protección, VPN y modernos cortafuegos para crear entornos seguros también en relación con la estructura y las redes Wi-Fi instaladas en los hogares de los profesionales.

Hoy en día, los recursos tecnológicos son grandes aliados de la movilidad y la disponibilidad de la información en las empresas, pero se requiere adoptar soluciones de protección avanzadas para extraer las ventajas reales de la transformación digital. La creación de una política específica y la combinación con soluciones de filtrado de contenido y acceso son acciones esenciales e indispensables para el éxito de cualquier organización que desea estimular entornos de trabajo remotos.

El mercado exige este tipo de innovaciones y es hora de buscar soluciones adecuadas para modernizar sus iniciativas. El verdadero avance no es descubrir que las video llamadas son opciones para aumentar la productividad, incluso en tiempos de crisis. La gran innovación ahora radica en descubrir cómo usar el streaming de una manera segura. Quien aprenda esto rápidamente estará preparado para la situación actual y también para el futuro.

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